Editorial

La gente del barrio

By 11 de enero de 2026enero 12th, 2026No Comments

La gente del barrio

 

El barrio cada vez es menos uniforme y nadie puede hablar por el barrio; y tampoco nosotros nos podemos presentar como la voz autorizada del barrio. Sí podemos decir que el consejo abierto de redacción es abierto y es resolutivo, como su nombre indica, y que desde el primer momento cualquier vecino o vecina que se acerca tiene voz y voto. También podemos decir que la abierta línea editorial no se configura desde el consenso absoluto, sino que se va configurando desde una especie de fondo de consenso que nace del proceso compartido. Va quedando un fondo de acuerdo casi imperceptible que no impide ni ahoga el desacuerdo y la diferencia. Desde luego que con los artículos firmados los emplazamientos son absolutamente distintos, y si un número muestra “tendencia” tiene que ver con coincidencias no intencionadas. Creemos que el proceso de esta publicación tiene mucho que ver con el proceso del barrio, y nos parece que si ese proceso no se nota en otros espacios que parecen también abiertos es porque no lo son de verdad. Claro que algunas vecen nos rayan algunas opiniones y puntos de vista; pero, si solo vamos a hablar con quienes piensan de un modo determinado y vamos a debatir vigilados y contenidos, este proyecto habrá perdido todo sentido y todo interés.

Algunos amigos y amigas se han alejado y otros ahora regresan o nos descubren como posibilidad, y también es reiterado el intento de educarnos y hacernos pasar por el aro o volver a la linde de la que, según ellos, nos hemos apartado.

No nos inventamos nada si decimos que en el reparto del último número nos ha vuelto a ocurrir que alguien nos afea el hecho de que se nos cuelan opiniones de derechas, y tampoco nos inventamos nada si decimos que en algún lugar nos dicen con simpatía que somos el periódico de los rojos y que eso sirve para echarnos unas risas en las reuniones del consejo. Hay colectivos relevantes en el barrio que no escriben porque no quieren y a los que les gustaría que toda la progresía nos abandonase de inmediato, y sufren muchísimo cuando ven que las mayores disidencias, los emplazamientos más libres y valientes y más alejados de los pesebres mediáticos nos utilizan para decir lo que no pueden decir en ningún otro lugar. Y así siguen cada vez más solos y más alejados de la gente y de un barrio que procesa y cambia sin pedir permiso a nadie y sin aceptar la tutela de nadie.

No se pueden trucar los debates, no se puede amordazar a la gente, no se puede señalar o regañar a quien tiene dudas o desacuerdos, porque uno corre el riesgo de que lo manden a la mierda con todas las letras porque la gente ya no se deja meter en cualquier sitio. El cuento de la desinformación, los bulos, el fango y demás trucos para controlar opiniones diversas, acertadas o desacertadas, ha saltado en mil pedazos y en las superioridades morales e intelectuales ya no cree nadie.

Si alguien quiere debatir y expresar su opinión lo puede o lo debe hacer, y el de enfrente también; y si para trucar el debate se le pretende silenciar llamándole conspiranoico, terraplanista, negacionista o lo que sea, se corre el riesgo de producir risa o pena profunda…

Lo que fue calificado como bulo se ha confirmado y lo que se presentó como fango tenía un fondo de verdad, no absoluto pero casi, y lo que va saliendo asusta mucho. Y que nadie intente interpretar esto que decimos como una seña ideológica en nuestro caso, porque se va a equivocar mucho, mucho, muchísimo…

La gente del barrio cambia y procesa, y cuando les queda claro que en este medio o en los debates se puede hablar sin miedo o censura dicen cosas muy curiosas que nos permiten entender los procesos, nos gusten o no nos gusten. Cuando solo oímos lo que queremos oír nos hacemos una coraza de creencias instaladas, hasta que la realidad nos explota con violencia delante de la cara.

No hay otra salida que la asamblea abierta en la base social, y es mejor hablar de todo y hacer inteligencia conjunta sin trucos ni censuras. El 15M se adelantó algunos años y justo ahora hubiera sido un buen momento para reformular todo, pero no va a ser posible porque casi todo lo que se propuso como debate fue traicionado. La transparencia, la coherencia, la verdad, la democracia real y, sobre todo, el devolver el poder a la gente no ha dejado de ser una necesidad urgente.

Decir “todo el poder a los pueblos, todo el poder a los barrios y todo el poder a la gente” puede sonar libertario y asustar un poco, como terminó asustando un poco lo de “solo el pueblo salva al pueblo”, que no es mentira aunque sea matizable. Lo de “solo lo público salva al pueblo” es más cuestionable, porque solo es verdad cuando lo público trabaja para el pueblo y no para dictaduras evidentes o disimuladas.

Este barrio ha sido vanguardia cultural, política y social, y esperamos que lo siga siendo. Y que el intento de adoctrinar y controlar la voz del barrio fracase en un medio tan vivo y con tanta experiencia. Se nota mucho silencio, pero también se nota mucha actividad en las cabezas pensantes y los corazones palpitantes de las gentes de Lavapiés y su entorno irradiado.