Opinión

Madre del alba, voz que imaginó el futuro

By 16 de octubre de 2025No Comments
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Madre del alba, voz que imaginó el futuro

 

Mary Wollstonecraft (1759–1797) tuvo una vida algo inusual para la época. Como mujer del siglo XVIII, adelantada a su tiempo, fue capaz de establecerse como escritora profesional e independiente en Londres. Emma Goldman la describió en 1911 como una pionera del progreso humano y una campeona de los desfavorecidos. Escritora, filósofa y defensora de los derechos de la mujer británica, considerada una de las pioneras del feminismo moderno. Su obra más famosa, Vindicación de los derechos de la mujer (1792), argumentaba que las mujeres no eran inferiores por naturaleza, sino por falta de educación y oportunidades. Exigía igualdad en la enseñanza, el acceso al trabajo y la independencia económica, desafiando las ideas predominantes de su tiempo. En el capítulo 1 del libro comenta: “Los hombres intentan, con argumentos artificiosos, frenar nuestro impulso hacia la virtud y la sabiduría afirmando que, por disposición natural, las mujeres debemos limitarnos a ocupaciones domésticas y a los placeres frívolos. Pero si la naturaleza no ha dotado a nuestro sexo de menos capacidad intelectual que al suyo, ¿por qué habríamos de permanecer ignorantes y sometidas? Si se nos educase como seres racionales en lugar de adornarnos como esclavas, desempeñaríamos nuestros deberes con mayor dignidad y seríamos más respetadas. La educación que recibimos nos hace débiles y vanidosas; se nos enseña a valorar más la elegancia que la fortaleza, a preferir la sumisión antes que el pensamiento independiente. Si se nos concede alma, ¿por qué negarnos el derecho a cultivarla? La tiranía de los hombres ha convertido en virtud femenina la obediencia ciega, pero la verdadera virtud no tiene sexo”. Estoy totalmente de acuerdo con sus afirmaciones acerca de que la opresión femenina era en aquel momento histórico el producto de una educación diseñada para mantener a las mujeres en la ignorancia. Con esta obra se convirtió en una de las mujeres más populares de Europa de la época. Fundó junto a su amiga Fanny Blood un proyecto para apoyar a las mujeres abandonadas por sus familias, creando una escuela-pensión donde no solo podían alcanzar unas habilidades básicas para mantenerse en la vida, sino que allí encontraban cuidado y refugio. Tras varias relaciones fracasadas se casó con el filósofo William Godwin, con quien tuvo a su segunda hija, Mary Shelley (autora de Frankenstein). Sus obras más importantes son Pensamientos sobre la educación de las hijas (1787), Vindicación de los derechos del hombre (1790), Vindicación de los derechos de la mujer (1792), Cartas escritas en Suecia, Noruega y Dinamarca (1796). 

Hoy escribo para ella esta canción:

 

Un cráter en Venus lleva tu nombre,
huele a tinta indomable,
leo tus vocablos,
acaricio un mapa de batalla,
grietas en los muros
del universo violeta.
Te dibujo a carbón
con huellas de libertad.
Gaviota de alto vuelo,
raíz fuerte.
Tu pluma antorcha de pensamiento,
espejo de la historia.
Hoy geminan tus semillas,
capitana del alba,
cuando el mundo es noche.