Somos gentes de barrio comprometidas con la organización de la base social, con la democracia real y con la libertad de pensamiento, de opinión y de expresión. Nos organizamos en un consejo abierto y creemos que no tiene sentido manipular nada ni quebrar el derecho de la gente a tomar el futuro en sus propias manos. Reconocemos en estos tiempos la imposición de relatos que nada tienen que ver con el barrio y sus gentes y marcamos distancia con modas y postureos sin alma, ni verdad.
Creemos en la diversidad y nos molesta la uniformidad impuesta o la censura disfrazada de “responsabilidad” para implementar un control como nunca antes habíamos conocido.
¿A qué aspiramos?
Aspiramos a poner a prueba el sistema nervioso de quienes quieren un barrio sumiso, fragmentado, asustado y débil. Aspiramos a alentar desobediencia e insumisión consciente frente a cualquier forma de violencia y discriminación y creemos en la organización de la base social. Creemos en seres humanos con sentido, libres y valientes que deciden su presente y futuro personal y colectivo.
