El viernes 20 de marzo, se presentó el libro de Carlos Sánchez Tárrago que contiene cincuenta de los artículos publicados en este periódico sobre lugares y personas del barrio. El salón de actos del Centro Cultural Lavapiés se quedó pequeño y, desde luego, no pudimos hacer la invitación abierta que nos hubiera gustado, animando a todo el tejido asociativo del barrio. Desde luego, necesitamos espacios más amplios para convocatorias de este tipo.
No vamos a mencionar a todos los invitados y colectivos que asistieron por temor a dejarnos a alguien sin nombrar, o por temor a no dar a cada cual la relevancia que merece. Siempre hay alguna tensión en este tipo de actos con estos asuntos y, desde luego, a un periódico como este, que decide organizar las convocatorias en mesas redondas y horizontales, no se nos puede pedir habilidad a la hora de acertar en el trato que merecen la cantidad de personalidades presentes en el acto.
Por nuestra parte intentamos acompañar a Carlos desde el afecto, y pusimos la proa en asegurar que colectivos importantes del barrio estuviesen presentes en el evento.
El periódico no tiene la menor propiedad intelectual sobre lo que se publica en él, y que alguien como Carlos decida editar sus artículos de un modo tan cuidado es siempre buena noticia.
Desde NHU damos espacio y cobertura a quienes podemos y alentamos a la expresión libre de gentes muy diversas, y si se trata de un historiador acreditado y con una obra cada vez más amplia y reconocida, también nos llena de orgullo.
Ocupamos un puesto en la mesa que presidía el acto y preparamos a Carlos y los demás asistentes un ágape de celebración en el Café Barbieri, y nos ocupamos más de atender a la gente que de cobrar ninguna relevancia en un acto que presentó con habilidad el humorista y actor Eloy Arenas. En la mesa, además del autor, se sentaron la directora del centro y la directora también de la Hemeroteca Municipal, y en una primera fila de especial relevancia las organizaciones del barrio y otras personalidades de gran importancia. No fue nuestro diseño, ni nuestro modo y manera de presentar nuestras cosas, pero mucha gente quedó encantada con el peso académico y formal y con el gran afecto y reconocimiento que despierta el autor.
Una presentación tan cuidada y formal choca quizás con otros espacios y eventos del barrio y, desde nuestro punto de vista, enriquece y suma.
En el Barbieri la conversación distendida y la celebración fue mucho más informal, y nuestro amigo pudo notar el afecto y reconocimiento que despierta.
Acompañan a este texto algunas imágenes que muestran la diversidad y la riqueza de un momento y un lugar muy especiales.
