Opinión

Reconstruir la izquierda desde la nada

By 8 de marzo de 2026No Comments

Espero que nadie compare los últimos intentos de reconstrucción de la izquierda con aquellos trabajosos y difíciles procesos de confluencia, y ni siquiera con el esfuerzo de “transicionar” desde una dictadura a una “democracia” convalidada en Europa. Que la transición tenga carencias importantes no quiere decir que fuera fácil y que no contara o contase con gentes valientes y generosas que desde lo político, vecinal, cultural y sindical mostrasen mil veces más verdad que algunos de los que hoy critican ese proceso. A esos que salen por la tele de vez en cuando se les nota que no hubieran sido capaces de currarse aquellos tiempos tan complejos e imperfectos.
No he asistido a ninguno de los actos convocados, ni al de la sala de conciertos ni al del elitista, carísimo y poco abierto Círculo de Bellas Artes. Cuando se hacían las cosas en el Matadero, en la plaza Roja de Vallecas o en el salón de actos de algún centro educativo público o cultural de barrio, el entorno ya acompañaba un poco.
Me he quedado con detalles que para otros seguramente serán insignificantes, pero que a mí me parecen relevantes. Ver a una tertuliana del pesebre de TVE moderando es uno de esos detalles; que un ocurrente nacionalista moderado (para mí no es “indepe” de nada, sino muy “depe” de casi todo y simpático), otro detalle muy relevante; y el tercero es que un chavalote que sí parece de barrio y que después de transitar por casi toda la nueva política terminó en el movimiento que trabajó como prótesis ortopédica del Gobierno.
El chavalote de barrio no sé si cuando se define como “de barrio” quiere decir que tiene que ver con currarse los barrios desde el movimiento vecinal, como podría acreditar mucha gente fenómena, o se refiere a que no ha cambiado de barrio y se sigue tomando las cervezas donde siempre lo ha hecho y con la gente que siempre le ha acompañado.
Que a ese chavalote le siga gustando su barrio de toda la vida ya es mucho y que, además, diga que no quiere que su barrio sea peligroso para nadie y que no es de izquierdas justificar degradaciones evidentes de los barrios populares de Madrid también me pareció interesante. El chaval está fuertote y tiene su genio, y si algún compañero le quiere pasar por la izquierda y se atreve a llamarle facha por decir algo así y ese sujeto le sienta en el suelo de un hostiazo habrá que entenderlo.
Ahora leo en las “redes” de algún amigo o conocido que este muchacho ya tenía una trayectoria de expresar desacuerdos en los lugares en los que ha participado, y como sigan dando esos detalles de su biografía van a despertarme un interés real por saber quién es realmente y si de verdad se ha atrevido a romper silencios y vergonzosas obediencias. Recordar que la cosa iba de democracia de base, de libre expresión y de transparencia es algo que no debería ser necesario si no hubiese ya tanta impostura.
En el otro evento, alguna figura respetable entre pijos y pijas que aún ejercen de pijos y pijas y que no han superado el haberse criado con institutriz, educado en liceos y centros formativos de élite, y no haber mostrado nunca el menor interés por los propios antecedentes familiares de complicidad con la dictadura. Han salido gentes muy interesantes de familias muy siniestras, pero a esos se les nota de lejos y estos no han cambiado absolutamente nada.
Hay partidos y formaciones de izquierda de las que aún espero algo y, cuando veo estas celebraciones desde la nada y el mismo silencio cómplice con las porquerías del Gobierno, se me desinfla todo, como se me desinfla con el otro que va de izquierda nacionalista (algo contradictorio) y que justifica la ordinalidad en Cataluña o las competencias en migración para putear a los migrantes.
Acostumbrados a defensores de fueros y privilegios medievales que se presentan como republicanos, como ricos que no solo no aportan nada, sino que negocian cada voto de sostén a un Gobierno corrupto para llevarse lo que han aportado otros más generosos; a críticas a la sanidad y la educación de Gobiernos regionales de derechas callándose mayores niveles de gestión privada en sus regiones “progresistas”; y a traiciones varias a intentos de cambio real, acostumbrados a todo eso, no podemos decir que el problema está en que viene la derecha. No he detectado el menor movimiento inteligente en la derecha y, si seguimos sin darnos cuenta de que no podemos construir desde la nada, así nos seguirá yendo…

Javier J. Herranz Aguayo