Morirse cuando todavía no toca
Y pasó, a primera hora de la mañana recibí un mensaje diciendo que acababa de fallecer. Quería morir en casa acompañado de los suyos, pero la cosa se complicó y estuvo los dos últimos días sedado en el hospital. Tenía 59 años, estaba casado, su hijo Dani hacía no mucho que cumplía los 29 años. Llevaba tres años con el diagnóstico de cáncer de colon que luego se le extendió al hígado. Pasó por tres operaciones, por quimio y radio, por nuevos tratamientos, vio como dos amigos de su edad morían de cáncer. Trataba de aplicar su tiempo en formar a su hijo en el oficio de los muebles de cocina para que fuera su medio de vida. Su mujer y su hijo saben bien cómo ha sido su día a día, aunque intuyo que muchas cosas se las callaba. Sus hermanos me decían que en septiembre el oncólogo le llamó para decirle que era cuestión de semanas el tiempo que tenía por delante. Su padre de 87 años repetía que cómo iba él a digerir que su hijo ya no iba a estar más. Y así Antonio engrosa la lista de lo que llaman la “mortalidad excesiva en Europa”. Hay muchas personas como Antonio y más jóvenes que él, que tienen nombre y apellidos, familia, tienen una historia, un proyecto de vida y están muriendo cuando todavía no les toca morir.
Según los datos publicados por Eurostat (oficina estadística de la Unión Europea), la mortalidad por todas las causas durante el primer trimestre de 2025 se mantuvo por encima del promedio histórico. Han sido 31.641 muertes que, según Eurostat, tienen que ver con que el impacto de la pandemia covid-19 y otros factores sobre la salud pública siguen ahí. En el año 2024 se produjeron en España 433.357 defunciones según el informe “Defunciones según la causa de muerte” publicado por el Instituto Nacional de Estadística, siendo los tumores la primera causa de muerte, seguidos de las enfermedades del sistema circulatorio.
Durante este mes de octubre han aparecido en diferentes medios de comunicación la información de que están aumentando los casos de cáncer en los adultos jóvenes, menores de 50 años.
¿Es esto la nueva normalidad? ¿Dónde ha estado el sistema de farmacovigilancia en España y en Europa que debe velar por la seguridad de los medicamentos?
Otros ven posibles causas del cáncer en bebidas azucaradas, el alcohol, la comida basura, el sedentarismo, el abuso de antibióticos, la contaminación.
Ver que está muriendo gente que por edad no le corresponde creía que era “mi realidad”. Algunos me dicen que siempre ha pasado, que debe ser que me estoy haciendo mayor; otros me miran “raro” pensando que soy “poco positiva”. Pero ahora, desgraciadamente, los datos confirman que mi percepción no estaba equivocada.
Sí, la mortalidad ha aumentado, cáncer, ictus, infartos, suicidios, efectos de medicamentos… Y yo me pregunto dónde está el Ministerio de Sanidad ante una situación de emergencia así. Dónde y qué están haciendo científicos, médicos, biólogos, esos que velan por nuestra salud. A primeros de octubre se celebraba en el Colegio de Médicos de Madrid un congreso sobre la inmortalidad, donde uno de sus participantes, José Luis Cordeiro, decía que “a partir de 2045 seremos inmortales con el rejuvenecimiento biológico”. Entonces se está avanzando en esto de la inmortalidad, pero están subiendo las cifras de muertes por cáncer en gente joven. No, no cuadra. Está claro que hay que documentarse por otros medios “no oficiales”, medios que no estén en manos de las farmacéuticas porque su interés no es la salud y el bienestar de la población. Y buscando encuentras a médicos, biólogos, científicos que no achacan al cambio climático el aumento de la mortalidad, que hablan de que los turbocánceres, ictus e infartos han aumentado después de la pandemia y que en España no se ha hecho un estudio riguroso de lo ocurrido durante la pandemia y sobre los efectos que han tenido las vacunas covid-19.
Es necesario saber lo que dice el oncólogo más mayor de Japón y profesor emérito de la Universidad de Kyoto, Masanori Fukushima, sobre los efectos de las vacunas covid-19. Y también lo que dice el doctor Robert Malone, aunque esté desprestigiado por las instituciones, y otros muchos que no tienen conflicto de intereses. Y mientras tanto tenemos que hacernos cargo de nuestra salud y exigir que la ciencia y la medicina estén al servicio del bienestar de la población.
Natividad Jiménez
