Simonía
Vecinos, en este momento en el que me pongo frente al ordenador me gustaría tener la capacidad irónica de don Francisco de Quevedo, don Luis de Góngora o, desde hace tiempo mi referente en estas lides, el gran Gabriel Rufián.
Hace unos días, en uno de los debates mañaneros de la uno, escuché la palabra simonía, que en términos religiosos hace referencia a la compra deliberada de cosas espirituales o sacramentales, a las prebendas y a los beneficios eclesiásticos. Un ejemplo sería todas esas capillitas donadas en la mayoría o en todos los edificios religiosos.
Como ejemplo del mayor propulsor de la simonía en la Iglesia romana, aparece el nombre del papa Benedicto IX, del que se dice, con estas palabras, que fue el más golfo de la cristiandad, y ya es decir. Convirtió el papado en un mercado medieval, más cercano al Wallapop que a san Pedro.
Benedicto nació en Roma en el año 1012 con el nombre de Teofilatto, en cuna de familia poderosa, con varios papas a sus espaldas, con más influencia que un emperador romano de la época. La familia dedicó su influencia para colocar a uno de sus hijos en el trono de san Pedro, hoy se diría por enchufe. Nuestro protagonista llegó al cargo con apenas 20 años, aunque hay escritos que dicen que incluso con 12 ya repartía hostias.
El resultado fue un verdadero desastre para la Iglesia, convirtiendo el Vaticano en un burdel (siempre según la historia), y las mismas fuentes describían a Benedicto como un depravado, un violento y un corrupto. Se paseaba con sus amantes y organizaba fiestas carnales en el Laterano.
Nuestro protagonista un día se cansó del cargo, abotargado por el estrés, y decidió vender el puesto, o sea, el papado, para casarse por la Iglesia. El cargo se lo vendió a su padrino espiritual por una buena pasta, un sacerdote de nombre Juan Graciano, desde ese momento Gregorio VI.
Pero, queridos vecinos, cuando haces pieza ya es muy difícil volver al populacho y, superadas sus ansiedades espirituales con Trankimazines, volvió a reclamar su puesto, llegando a ser papa en tres periodos distintos (1032-1044, en abril y mayo de 1045, y 1047-1048 en su tercer periodo). Más episodios que Cuéntame.
Su papado terminó como el rosario de la aurora, la otra Iglesia se hartó del personaje y trató de borrar su nombre de la memoria oficial, pero la historia tiene memoria, más que la curia.
Benedicto IX pasará a la historia como el pontífice más corrupto, golfo y escandaloso de toda la cristiandad.
Continuando con mi investigación, busqué sinónimos de simonía. Me gustó el de comercio ilícito, semejante a una compra de voluntades. ¿Parecido a la financiación de Federico Jiménez Losantos con un millón de euros en publicidad por parte de la Comunidad y Ayuntamiento de Madrid?
Queridos vecinos, no sabéis la suerte que tenéis de contar con un periódico como este en vuestro barrio. No se compra, pero, sobre todo, no se vende.
Federico Gutiérrez Cifuentes
