Editorial

Pastoreando “egos”…

By 3 de abril de 2026No Comments

Hemos tenido un mes muy intenso y muy trabajado, a pesar de que nadie en este medio cobra ni un céntimo por su actividad. Nos estamos planteando que alguien se ocupe, con la correspondiente alta en autónomos, de la publicidad porque no nos gusta “depender” de la publicidad institucional o de alguna subvención. Aclaramos que solo solicitamos la pequeña subvención municipal para medios hiperlocales y que, además, publicamos el cuadro completo con los medios y cantidades, y hasta en eso somos muy novatos. Por supuesto que devolvemos hasta el último céntimo sobrante una vez ajustados los gastos cubiertos durante el año. Sobre publicidad institucional, comprobamos mes a mes que recibimos, como encargo de agencias, exactamente las mismas inserciones que reciben el resto de publicaciones de barrio, y no hemos notado diferencia entre afines y críticos. Tanto la publicidad institucional como la subvención ya existían antes de este gobierno municipal y, afortunadamente, no parece variar en función del color político del ayuntamiento. Eso es así y así hay que decirlo…

En ningún momento hemos recibido la menor sugerencia o indicación para variar alguno de nuestros contenidos, y en el momento en el que ocurriese nos encantaría denunciarlo públicamente.

No hay en el barrio medio o actividad que no reciba ayudas públicas, y vemos en espacios y publicaciones muy alternativas el logo del Ayuntamiento de Madrid, de la Comunidad de Madrid, del Gobierno de España y de la UE, especialmente como Fondos de Recuperación y Resiliencia y de Next Generation. Para certificar que son fondos agendados, y por lo tanto condicionados, la mención a la Agenda 2030 es también muy frecuente. Ese rosario de logos ni lo tenemos ni lo queremos y, aunque la pequeña ayuda para medios hiperlocales absolutamente fiscalizada al céntimo que concede el Ayuntamiento de Madrid nos parece correcta, tampoco nos sentimos cómodos y necesitamos inserciones publicitarias de establecimientos del barrio para sentirnos más independientes aún. 

En el periódico y en los debates toda la actividad es voluntaria, y por supuesto que nadie paga por ser entrevistado, como sabemos que ocurre en otros barrios. Y, como no somos tontos, lo hacemos sabiendo que es un espacio de promoción muy potente. Pero aquí no se cobra ni un céntimo, como no se cobra ni se paga por la publicación de artículos, y cuando un artículo es un publirreportaje de esos que se ofrecen a quienes se anuncian, lo pone muy clarito.

Las decisiones se toman en un consejo abierto de redacción y de planificación, y algunas veces esos consejos son intensos, e incluso tensos, porque no todo el mundo piensa lo mismo y porque estamos muy vigilantes para no convertirnos en juguete de nadie. Y han sido muchos los intentos, que ya han fracasado, de domesticar a esta publicación y sus gentes valientes y generosas.

Se sorprende quien asiste a los consejos de que se hable de todo sin límite alguno y que no exista la menor información “reservada”.

Entre tanta generosidad y trabajo voluntario, nos genera últimamente cierta tensión el tener que aguantar tanto ego descontrolado y tanto movimiento interesado. 

Ni siquiera nos gusta en los debates la forma habitual, en espacios que se autodefinen como horizontales, de aguantar el chorreo de dos o tres ponentes hablando y un grupo de “escuchantes” pasivos que, en muchos casos, dominan los contenidos mil veces más que esos “hablantes” destacados. Claro que existe la experiencia y el conocimiento, pero cuando esos méritos son reales vienen acompañados de sencillez y equilibrio. 

No nos sentimos cómodos ante el desfile de méritos, y vamos a empezar a recortar entre los firmantes de los artículos que publicamos esas “firmas” en las que se enumeran títulos y cargos en un espacio ridículo casi más largo que el artículo que presentan.

Nosotros jugamos a otra cosa: jugamos a fortalecer a la gente, a elevar la autoestima, a que se animen a tomar su destino en sus propias manos, a que confíen en la propia experiencia y el propio análisis, y a que descubran que son los ámbitos de libertad de expresión y de estudio y reflexión conjunta los que desenmascaran a un sistema que oculta, muchas veces, intenciones y negocios inconfesables.

No sabemos si nos hemos explicado, pero en este entorno o todo el mundo es “especial” o nadie absolutamente nos lo va a parecer, por mucha ceremonia y discurso engolado que le acompañe. Nos empiezan a aburrir muchísimo…