Federico García Lorca escribió sobre ella: «Maruja Mallo, entre Verbena y Espantajo toda la belleza del mundo cabe dentro del ojo, sus cuadros son los que he visto pintados con más imaginación, emoción y sensualidad». Dalí la definió como “mitad marisco, mitad ángel”. Considerada uno de los espíritus más libres y excéntricos del grupo de creadores plásticos de la generación del 27 y una de las fundadoras de las Sinsombrero. Se podría decir que su pecado original era ser libre, y su gran talento, el de romper con todos los esquemas y convenciones. Feminista, audaz en la forma y en el pensamiento, con una voz imprescindible para entender el arte español moderno. Por eso se cortó el pelo y caminó sin sombrero por un Madrid vigilante. Entraba y salía de la Residencia de Estudiantes como si fuese su propia casa. Es probable que allí aprendiera que lo popular era materia viva, susceptible de ser pensada con rigor. Mientras otros miraban la fiesta como folclore, ella la miraba como estructura social. La verbena, su cuadro más famoso, con formas geométricas, con contornos nítidos, cuerpos que son signos y con personajes enmascarados. No idealizaba lo popular, al contrario, lo unía con la vanguardia; podría decirse que la verbena convertía la fiesta en espejo. Exiliada, llevó España en la médula como una herida profunda. En Argentina y América ensanchó los cuerpos, los hizo océano, espiga y arquitectura viva. En ocasiones afirmaba que el exilio no le quitó la patria, sino que le dio perspectiva. Era una mujer camaleónica a la que le interesaban la ciencia, el orden secreto de las cosas, la energía que rige tanto una concha marina como una multitud. Mostraba un interés por la energía y lo cósmico. Pintar era, para ella, un acto de conocimiento. Acostumbraba a salir a la calle con el caballete repleto de futuro. En la actualidad hay una exposición muy completa de su obra pictórica y escultórica en el Museo Reina Sofía, que les sugiero que visiten. En los años 30 pinta cuadros relacionados con paisajes de campo, trigo, espigas que hablan de la fecundidad. Estoy convencida de que la etapa más oscura es la de Cloacas y campanarios. En estas pinturas hace una denuncia social. Desde mi humilde punto de vista su obra se caracteriza por el rigor intelectual, construida paso a paso con una estructura casi científica con capacidad para ordenar lo irracional, la originalidad dentro del surrealismo y la variedad temática en su obra.
He aquí unos versos de mi autoría para una artista adelantada a su tiempo, excluida del canon durante décadas.
Maruja, tus lienzos rompen la sombra,
gaviota de geometría
vuelan para hacer historia.
Fuiste República plegada en Venus.
Surrealista sin cadenas
conquistando Américas.
Para dar habitáculo a tu libertad, las estrellas.
Tus verbenas bailan sobre cloacas, el trigo brilla
cuando se vuelve idea.
La noche se infiltra en tus arquitecturas icónicas
con vigor, bravura y silencio.
AUTORA: Ana María López Expósito
