Editorial

La gente no estamos para postureos ni dogmas

By 26 de febrero de 2026No Comments

EDITORIAL

La gente no estamos para postureos ni dogmas

Cada vez que nos intentan meter por el carrilillo de lo aceptado, nos cabrean más y más. Si tardan en darse cuenta de que ya no son referencia para nadie, esto va a terminar mal, muy mal. La joden más aún cuando a gentes que no tenemos nada que ver con ultraderechas o pulsiones reaccionarias nos acusan de cualquier porquería para mantener el orden y una superioridad ética e intelectual que ya no tienen. 

Aquí, en el barrio, no existe apenas presencia de Vox y similares, y el cabreo se mueve hacia la abstención o hacia donde cada cual puede o entiende; pero no se puede decir que el silencio, la seguridad y la limpieza son de derechas y el desorden, la suciedad, el ruido y la fiesta son de izquierdas, porque la izquierda vecinal nos construyó en Madrid los barrios más alegres, disfrutables, equipados y solidarios del mundo mundial.

En este número entrevistamos a Daniel, de La Chispera, que es el presidente de una asociación joven y no clásica, no es una de esas de la FRAVM, para entendernos. No van a reemplazar a los Osuna o a los Saturninos de toda la vida de dios, pero nos parece que se van a entender muy bien con ellos.

En NHU nos aburre el lenguaje modernete y no andamos a cada paso hablando de sostenibilidad, género y memoria para trincar Next Generations, y a Alejandro, nuestro guardián de las palabras y la gramática, la “x” y la “@” le dan grima porque dice que son faltas de ortografía sin paliativos. Las ciudades de quince minutos, los pasaportes covid y las limitaciones a la movilidad nos parecen tan carcelarios como las cámaras por todas partes, y no nos parece que defiendan ningún bien común. Como decimos siempre, con el miedo de la gente hay que hacer algo, se trate del miedo a que la policía te pare por tu aspecto o miedo a que alguien desesperado te robe lo que tengas poniéndote una navaja en el cuello. Y seguro que tanto miedo no está justificado, pero el miedo es miedo y te resta vida y alegría. Y el miedo a llegar a la caja del súper y ver la cuenta tampoco es “moco de pavo”, y decimos “súper” porque el puesto del mercado de toda la vida ha sido reemplazado por otra cosa distinta, y en el bar de toda la vida ya no se sirve chatos ni cafés, cañas o botijos por un poco más de un euro.

No queremos que la gente pida permiso para decir lo que quiera o para escribir lo que quiera, y a los censores les exigimos que se aparten de inmediato y dejen de joder a cada paso. Tenemos mucho que hablar y mucho que acordar para cuidarnos y protegernos, y necesitamos como el comer recuperar la confianza en lo público; pero que no nos toquen a la gente y que no se les ocurra poner en cuestión su valor como pueblo que salva al pueblo.

Este espacio no tiene dueño y, si hemos llegado hasta aquí y hemos asumido el coste de decir en cada momento lo que nos parecía cierto y decente, no vamos a acojonarnos ahora con amenazas o señalamientos. Tampoco cada piropo diciendo que somos distintos y mejores nos despista ni nos endiosa. Venimos de mucho intento fracasado y de mucho naufragio.

Está todo muy extraño y, como decía la canción que cantaba María Jiménez, necesitamos que alguien consiga que el mundo nos parezca más amable, más humano y menos raro.

Hay que juntarse, hay que hablar, hay que intentar hacer inteligencia conjunta, y si te dicen que eres tóxico o que vampirizas la energía de alguien y para evitarlo te callas lo que ves y lo que sientes, te vamos a animar a que no lo hagas y a que te sueltes la coleta sin temor y sin mesura.

El barrio o los barrios no viven su mejor momento de encuentro y actividad, y los espacios de relación en el barrio son oro puro; y si a un grupo de gente se le ha ocurrido crear uno de esos espacios, bienvenidos.

Por nuestra parte, los lunes a las 19:00 horas en el local 5 de la plaza de Cascorro, 11, seguiremos con nuestro consejo abierto de redacción, al que puedes venir, escribas o no; y los viernes, en el mismo lugar y hora, nuestro espacio de conversación sin prejuicios. Y como dice una de las amigas y elemento central de este proyecto, comeremos algo rico y tomaremos un café también rico y aromático.

Nos necesitamos más que nunca y no nos sobra nadie, y eso de aceptar y apreciar la diversidad aquí no lo declamamos y sí lo ejercemos.

Nos vamos a alegrar de verte o de conocerte el próximo viernes o el próximo lunes, y te vas a sentir bien. Nos da igual si afuera llueve, hace frío o está oscuro. Dentro del local nos expresamos, nos escuchamos y nos disfrutamos, y de vez en cuando se discute un poco, que también activa las neuronas y es un buen ejercicio de “cardio”, digan lo que digan expertos y doctores…