Opinión

Cautivos de la tecnología

By 26 de febrero de 2026No Comments
Maribel Dorado. Cautivos de la tecnología

Cautivos de la tecnología

Televisor que se estropea y, por tanto, hay que comprar uno nuevo, compra, que te guste o no, conlleva adquirir modelos no analógicos, y a los que, salvo el botón de encendido, eximen de cualquier otro que permita el cambio de canales, subida o bajada del volumen, o cualquier otra acción manual.

Por añadidura, ya no hay manual de instrucciones que permita buscar posibles problemas y soluciones, manejo del televisor… Si quieres, te lo descargas en el teléfono, y si este no tiene capacidad, que te den.

Hace unos días, me fui de viaje y, en el maremágnum de prisas y equipaje, el mando, como por arte de magia, desapareció, hecho que parece ser bastante común y al que no di la mayor importancia, pensando que a mi regreso lo encontraría, inocente de mí.

Comoquiera que la tele la uso como mera distracción, me enfrasqué en la búsqueda de posibles botones en el televisor. Misión imposible. Salvo el encendido, ni uno, por lo que el canal a visionar ha sido el que estaba seleccionado en el momento de su apagado antes de la desaparición del susodicho mando. Por si no fuese suficiente, aparecen mensajes de nuevos canales encontrados y la opción de confirmación, mensaje que, al no poder interactuar, se ha mantenido fijo en mitad de la pantalla, impidiendo ver el programa de forma adecuada.

Según el Sr. Google, del que no me fío mucho, existe la opción de usar el teléfono como mando a distancia, instalando una aplicación que o bien no descarga por falta de espacio, o bien descarga pero no funciona…

Toda una maratón de supervivencia televisiva para poder ver una película, un programa o unas noticias, y cuya única solución ha consistido en comprar un mando compatible y rezar para que aparezca el original, porque ni siquiera los supuestos manuales online indican soluciones.

El abuso que se ha hecho de las nuevas tecnologías, lejos de simplificar la vida como nos pretenden vender, nos la ha complicado más, haciéndonos cautivos a su antojo, sin ninguna posibilidad de rebelión y solución.

La discriminación que estos avances hacen respecto de las personas mayores, o con un cierto grado de falta cultural o discapacidad, ha de ser absolutamente punible. Mientras se hacen teléfonos con grandes botones para personas mayores, se quitan estos de los televisores, que permiten en multitud de ocasiones a estos colectivos distraerse o sentirse acompañados. ¿Y si el mando se estropea?

Es necesario exigir a los fabricantes tanto la opción de interacción analógica como a través de mando a distancia con nuestros televisores. Los «biempensantes» fabricantes seguramente son personas jóvenes, con una formación, y que aún no se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Hay que exigir que no se discrimine a los usuarios de cualquier bien, entorno o servicio, permitiendo un uso fácil y accesible. Ron Mace sentó las bases del Diseño Universal, y los tecnócratas se encargan de reventarlas.

El cautiverio ciudadano nos llega también a través de este tipo de situaciones. Estamos en manos de personajes a los que no les importamos nada y que, cuanto más cautivos nos tengan en todos los sentidos, más esclavos nos hacen, algo beneficioso para poder dominarnos mejor.

No podemos depender del gusto del diseñador y del fabricante, que hacen a su antojo sin pensar en los demás. Estamos perdiendo independencia y derechos. Los ciudadanos estamos en manos de lo que decidan hacer con nosotros. Todo online, a través de teléfono con esperas interminables, asistentes virtuales que no solucionan problemas, citas previas, preguntas sin respuesta… y, por ende, situaciones como las del uso de un simple televisor.

La impotencia que se siente ante la impunidad con la que se nos trata a los ciudadanos, restándonos cualquier derecho a opinar, decidir o actuar, es manifiesta y supina. Hemos de asumir, porque otros así lo imponen, cómo hemos de relacionarnos, cómo han de ser nuestros productos de uso cotidiano, hablar con máquinas, porque no hay un ser humano detrás que escuche.

El devenir de los tiempos marca la sumisión ante decisiones que nosotros no tomamos.

Asumimos sin opinar, sin decir nada al respecto, y dejamos que otros decidan por nosotros lo que a ellos les gusta y les viene bien. Hemos de reaccionar y exigir, ser libres, porque nos están haciendo cada día más cautivos. No nos callemos, tomemos las riendas de lo que queremos y necesitamos. Hemos de exigir nuestro derecho y libertad. Somos seres libres, con derecho a hablar.

Nota: Mando recuperado.

 

María Isabel Dorado