Absentismo laboral
Juan Manuel Muñoz Jara
España en estos momentos presenta el absentismo laboral en máximos históricos, con una tasa en torno al 6,7‑7,4% en relación con horas pactadas en 2024. La sanidad pública se ubica claramente más allá de esa media, cercana al 11%. Sin duda el fraude existe y preocupa, pero explica solo una parte de un fenómeno impulsado fundamentalmente por factores estructurales, el creciente deterioro del sistema sanitario, el surgimiento de nuevas patologías y una organización del trabajo deficiente tanto en la empresa privada como en la Administración pública.
Con todo lo anterior, nos acercamos a alrededor de 1,5 millones de personas que no acudieron, de promedio, cada día al trabajo.
De estas ausencias diarias, cerca de 1,1 millones fueron a bajas médicas y cerca de 320.000 personas se ausentaron por otros motivos, distintos a la incapacidad temporal (IT). La pregunta es dónde están los controles de las ausencias tanto “justificadas” como “no justificadas”.
Entre 2015 y 2024 los procesos de IT han crecido más de un 100%, superando los 8,7 millones de bajas en 2024, dando un costo superior a los 29.000 millones de euros; esto en prestaciones más costo directo de empresas.
La IT por contingencias comunes llegó en 2024 a los 53 procesos por cada 1000 trabajadores, alcanzando el valor más alto desde que existe el factor en la Seguridad Social.
La Administración pública es uno de los sectores con mayores tasas de bajas por incapacidad temporal, en gran medida porque casi todas las bajas se complementan al 100% del salario.
En sanidad pública, el absentismo es muy elevado. En el primer trimestre de 2024 se perdió un 10,8% de las horas pactadas, con una tasa de IT en torno al 7%, lejos y por encima de la media nacional.
Sin duda este nivel de bajas en el propio sistema sanitario incrementa las listas de espera, las citas se dispersan en el tiempo y, además, sobrecarga al resto de plantillas, produciendo un circulo vicioso, ya que esta sobrecarga produce agotamiento más allá de lo permisible en los que quedan, creando nuevas bajas.
El fraude en bajas médicas se entiende como simulación o exageración de enfermedades, “bajaciones”, que se producen en víspera de festivos largos, festivos entre semana; esto, claro, constituye una falta muy grave y un fraude a la Seguridad Social según el Estatuto de los Trabajadores. ¿Dónde están los controles? Sepa Moya.
En respuesta ante el fraude, las empresas se ven en la necesidad de contratación de detectives privados para verificar y seguir estos casos sospechosos, algo legal si se respetan los derechos fundamentales del trabajador, y el uso del buzón de denuncia anónima del fraude laboral, determinado por el Ministerio de Trabajo.
El fraude existe, mermando la legitimidad del sistema, pero las evidencias disponibles indican que el núcleo del problema es estructural por un modelo de gestión de la IT tensionado, un sistema sanitario mal gestionado, con un mercado del trabajo que usa la baja médica como método de salir de otros conflictos no resueltos.
