Editorial

Las cuentas claras y la información transparente

By 12 de diciembre de 2025No Comments

Las cuentas claras y la información transparente

Nadie hace algo así, pero en NHU nos movemos con valores y con criterios propios. Quienes asisten a los consejos abiertos de los lunes no solo participan en las decisiones sobre contenidos; los lunes, la indiscreción sobre todo lo que afecta a este proyecto es absoluta hasta el punto de que, a veces, aquella frase desesperada que hemos recordado alguna vez de que “una cosa es transparencia y otra pornografía” nos vuelve a la memoria. Aquello se produjo en el contexto de una asamblea municipal abierta, cuando algún quincemero arrepentido sintió vértigo ante tanta valentía y transparencia, lo mismo que otros también arrepentidos justificaban que los cargos electos se “autonomizaban” de las asambleas. El 15M fue real, lo que se proponía tenía sentido y, si ahora lo único que ha quedado ha sido el ansia por tocar poder de cualquier modo y por colocar a los más jetones, no es porque las propuestas y el estilo no estuvieran claros desde el primer momento. Lo de la información vetada, los secretos, las negociaciones oscuras y la justificación de cualquier porquería es ya otra fase posterior de degradación.

Cada cual verá, pero nosotros a lo nuestro, y la publicación del cuadro de subvenciones a medios hiperlocales del Ayuntamiento de Madrid es un requisito anual que nos imponemos; y justo ahora que hemos recibido la del 2025, y sin demora alguna, aquí la tienes con todos los datos, cantidades y detalles completos.

Además de la subvención, tenemos pendiente hacer balance de la publicidad institucional anual y de la publicidad no institucional también, pero lo que sí adelantamos es que no hemos encontrado absolutamente ninguna diferencia en distintos medios, en medios de muy distintas orientaciones, que reciben los mismos anuncios y de los mismos tamaños. Que en nuestro caso la publicidad sea más barata se debe a que no somos una empresa, a que nadie cobra por su trabajo voluntario y a que eso nos da una fuerza y una independencia que no queremos perder. Cuando nos intentaron discriminar, ya mostramos que hasta con aportes personales de gente amiga somos capaces de sacar estas páginas. Llevamos muy pocos años solicitando la subvención y otros llevan décadas. En un momento determinado nos pareció que se nos discriminaba y nos pusimos muy serios, pero no queremos depender de nada ni de nadie. Nos está suponiendo mucho trabajo, pero ya estamos intentando reforzar esa independencia y, en la medida en la que vecinos y comerciantes sostengan económicamente el proyecto, se producirá ese refuerzo. Nos podríamos permitir un importante aumento en la tirada, pero también es un seguro mantenernos en los 10.000 ejemplares que rigurosamente imprimimos y repartimos, y ni siquiera es mérito propio que se estén difundiendo los contenidos que publicamos por las redes sociales de modo importante y a lugares muy remotos. Casi todos los medios hiperlocales imprimen 16 páginas, y nosotros es raro el mes que no nos vemos obligados a llegar a 24 páginas porque no nos gusta dejar nada sin publicar y cada vez repartir el espacio es más difícil. Y esto no es un farol o “morir de éxito”, es una verdad como un templo.

Cuando cualquier proyecto recibe ayuda pública, suele verse obligado a publicar el logo de la institución correspondiente, y en espacios que parecen independientes puedes ver el logo del Ayuntamiento, de la Comunidad, del Gobierno, de la UE y ese específico de los fondos Next Generatión que nos parece tan sospechoso porque muestra obediencia a una agenda concreta. Los fondos Next Generation están absolutamente agendados, y que nadie se llame a engaño. También hemos rechazado alguna vez alguna publicidad institucional, aunque sea algo que nadie hace, y si no sujetásemos un poco nuestra coherencia y mirásemos con lupa cada contenido de esa publicidad, terminaríamos en la indigencia más absoluta. 

Nadie condiciona nuestros contenidos y, si alguien detecta que se está produciendo un cambio hacia no sé qué lugares, será porque lo está haciendo el barrio, o por lo menos quienes asisten a los consejos y deciden escribir. El cambio evidente es que, aunque somos educados y no mandamos a la mierda a quienes nos quieren imponer fidelidades y relatos precocinados, nos salimos absolutamente de cualquier pesebre organizado, y lo hacemos a conciencia y con el máximo nivel de rabia y mala hostia posible. Lo denunciamos públicamente, y lo mismo que el agradecimiento del barrio se nos hace llegar constantemente, también nos llega de vez en cuando la presión desde dentro y desde fuera para que volvamos a “la linde” y dejemos de meternos en jardines. El mes pasado nos llamaron desde un barrio no muy cercano para decirnos que alguien había tirado a la basura 50 o 60 ejemplares que previamente había “robado” de los montones que dejamos en distintos lugares de reparto, y ya estamos a la “caza” del imbécil o de la imbécil para darles el “tironcito de orejas” que corresponde. Que sepa el barrio que los censores y represores de turno están activos y acechando, y que, de vez en cuando, salen de su charca de batracios. Nos van a terminar enfadando…

También nos da oxígeno disponer de local para reunirnos por formar parte de La Polifacética, que fue una asociación de asociaciones que se creó en la época ya remota de Manuela Carmena y que era requisito para la cesión de un espacio municipal compartido. Y aunque otros espacios similares no han sido respetados después por el ayuntamiento del PP, este sí ha sido respetado y renovada su cesión. 

Así están las cosas de momento. Tenemos mucha gente amiga en el barrio y algunos se tensan con la parte de los contenidos con los que no coinciden, y especialmente a esos les reiteramos la invitación a los consejos, a los debates y a escribir lo que les dé la gana. Y más claro, el agua.

Nos atrevemos con todo o con casi todo, y el día que nos pueda el miedo nos meteremos en casa, debajo de la mesa o debajo de la cama temblando, con los puñitos apretados y los ojitos cerrados. Pero hasta entonces, nos seguiremos “comiendo los higadillos” de quien quiera “joder” a nuestra gente, controlar nuestra vida o censurar nuestra libertad de expresión. Y a estas alturas ya todo el mundo sabe que esto no es una simple amenaza. Cada vez nos puede más la “mala hostia” o la “santa indignación”, según se mire, y ya estoy imaginando a Alejandro con el ceño fruncido por el abuso evidente de comillas, pero deseando que no llegue el día en el que puedan desaparecer esas comillas…

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