Ley de Movilidad Sostenible
El Congreso de los Diputados aprobó la Ley de Movilidad Sostenible el 8 de octubre de 2025, con 174 votos a favor y 4 abstenciones. Actualmente, el texto ha sido remitido al Senado para completar su tramitación parlamentaria. Se menciona, por primera vez, la movilidad como derecho ciudadano, accesible e inclusivo, equiparable al acceso a la educación o la sanidad. Las empresas públicas y privadas con más de 200 empleados o 100 por turno deberán implementar planes de movilidad sostenible en un plazo de dos años y estos planes deben fomentar el transporte público, el uso de bicicletas, el coche compartido y el teletrabajo. Se reformará el sistema de etiquetas (CERO, ECO, C, B) para que reflejen emisiones reales de CO2, se instalarán electrolineras rápidas y ultrarrápidas en estaciones de servicio, puertos y aeropuertos antes de 2030. Se limitarán los vuelos nacionales cuando exista una alternativa ferroviaria competitiva (menos de 2 horas y 30 minutos) y se crea el Fondo Estatal de Contribución a la Movilidad Sostenible (FECMO) para apoyar a los municipios.
Esta ley establece medidas concretas para reducir las emisiones contaminantes del transporte. En su artículo 28, trata de favorecer la movilidad activa, primando especialmente la movilidad a pie, y el transporte público colectivo. El artículo 37 está dedicado a las responsabilidades de las Administraciones públicas y las empresas, señalando que deberán calcular anualmente su huella de carbono, incluyendo emisiones directas e indirectas. Se exige la publicación de estos datos y la elaboración de un plan de reducción de emisiones con objetivos cuantificados. Se recomienda el uso de metodologías reconocidas como el GHG Protocol o la norma ISO 14064.
Este mandato legal ha generado inquietud entre juristas y ciudadanos, que indican que puede suponer un riesgo en la vulneración de libertades, especialmente la libertad de movimiento y la privacidad. Hay una sobrecarga normativa que puede afectar a la autonomía empresarial y generar inseguridad jurídica. La Asociación Española de Consumidores denuncia que esta ley limita libertades individuales, como la elección del medio de transporte, e impone obligaciones invasivas a empresas y ciudadanos (como compartir coche o controlar la movilidad laboral), lo que imposibilita una movilidad real y eficiente, y frena el transporte aéreo, especialmente con la prohibición de vuelos cortos si hay alternativa ferroviaria. En definitiva, carece de infraestructura suficiente, lo que convierte algunas medidas en impracticables y endurece el acceso a las ciudades, con cambios en etiquetas medioambientales y zonas de bajas emisiones (ZBE).
En los últimos tiempos, ya ha habido protestas en el Reino Unido, en ciudades como Oxford, contra el plan de las autoridades locales, con una serie de filtros de tráfico con el objetivo de limitar el tiempo que los ciudadanos puedan circular por determinados puntos concretos de Oxford. Los manifestantes señalaron que “la maravillosa idea con la que promocionan las ciudades de 15 minutos es un engaño y que la realidad es que están siendo rastreados dentro de sus propias ciudades”.
En esta ley no se habla expresamente del concepto de ciudades de 15 minutos, pero son muchos los que creen que esta ley tiende hacia el modelo de “ciudades compactas”. Es decir, el colegio, centro de salud, parque, supermercado, zonas de ocio, tiendas e incluso la oficina en la que trabajas, todo a menos de un cuarto de hora de tu domicilio. El supuesto objetivo es claro: hacer innecesario el uso del vehículo privado y promover así ciudades menos contaminantes y más confortables para el ciudadano, pero ¿quién puede vivir cerca del trabajo? La gente con menos recursos tiene que vivir en la periferia de las grandes ciudades. Si ya es difícil encontrar un puesto de trabajo, imaginad lo que cuesta encontrarlo a 15 minutos de tu casa. Quizás sí tengas tiendas o comidas, pero un hospital principal a 15 minutos no es tan fácil ni tampoco un centro de educación secundaria. Todo esto también supondría una segregación urbana, con menos vida social.
