SECCIÓN DEL AUTÓNOMO
Mis exposiciones de arte
José Antonio Tejedo
Mi naturaleza de manera telepática me anima a hacer lo que pronto o tarde es preciso hacer sin ruegos, sin miedos y deseoso con fortuna de alcanzar mi felicidad.
Estos últimos meses han sido bastante intensos, la rapidez con la que pasa el tiempo es increíble. He llevado a cabo tres exposiciones individuales en centros culturales de diferentes municipios del territorio nacional. La primera tuvo su ubicación en Madrid, en el Centro Cultural Espacio Ronda. La segunda se presenta en el municipio de Fuentepelayo (Segovia), y la tercera se muestra en el Centro Cultural de Aldea Real (Segovia,) de donde soy originario y donde sorprendentemente más éxito ha tenido dentro de mi valoración. Tengo presente y agradezco la atención recibida en todas ellas, al poner a mi disposición la ayuda solicitada para el logro de mis necesidades y méritos.
Las tres se caracterizan por la apreciación de infinidad de impresiones variadas a capricho y recuerdos personales que engalanan con encanto ese colorido sobre un dibujo liberado de ataduras realistas, más bien interpretativas al ojo del espectador, que le hace reflexionar de una forma crítica y no siempre de fácil acceso, ya que, si está realmente interesado en lo que ve, requiere su tiempo de contemplación y entendimiento.
La imagen de la obra artística que he elegido, y en la que muchas veces me veo reflejado, es la de un atlas soportando el mundo, representado con un color azul marino muy intenso, esa carga que pesa y golpea representada mediante el pan de oro en desprendimiento, en el que hay orden y desorden con alta sensibilidad emocional, pero que con constancia, perseverancia, atención y foco es superada. Y no es a modo de castigo, sino más bien es preparación, dando a conocer de manera saludable mi valor real.
Dentro de las fases de permanencia de una exposición de arte, el momento inaugural de la muestra para mí es muy importante: saludar y ver a personas que te quieren y apoyan, y ver a otras muchas conocidas o desconocidas sonreír al contemplar mi trabajo. Esa energía es muy transformadora, sin excluir aquellas personas que no pudieron asistir, pero que me siguen enviando su luz para seguir brillando.
También considero vital hacer un breve estudio del espacio que voy a utilizar analizando cómo puede influir de manera más positiva la energía, y sentir en el público que lo visita calma y complacencia.
Hay momentos de soledad, en los que, a modo de introspección y análisis, asimilo lo trivial y lo sencillo por encima del caos creativo. En estos momentos también suelo preparar y estudiar la siguiente exposición. Momentos en los que establezco contacto con medios de comunicación, prensa, etc. Trato de que mi nombre, mi estilo, llegue a personas, cale en sus sentimientos y les pueda ayudar en sus vidas.
El momento de más alegría y satisfacción, aparte de consolidar alguna venta, ha sido la expectación y asombro que ha despertado mi trabajo en niños. Tanto es así que a modo anecdótico me pedían autógrafos, llegándose a colocar en fila india. Mi reacción fue un poco sin saber qué decir, pero finalmente todos fueron complacidos.
En cuanto al precio o valor que doy a mi obra, compilo el resultado de haberla puesto a disposición de críticos, galeristas, historiadores, etc., también de haber sido elegida en certámenes de alta consideración, como la participación en el prestigioso 90 Salón de Otoño, en Casa de Vacas del Parque del Buen Retiro (Madrid), en concursos de arte abstracto, en galerías Internacionales y también en publicaciones de libros. He obtenido de todo ello, y bajo mi supervisión y esfuerzo final, un precio asequible, acorde a mercado y carente de estipulaciones astronómicas.
Pero mi trabajo continúa, sigo preparándome para lo nuevo, sigo creando a capricho, probando nuevos estilos, aplicando nuevos materiales. Sigo centrado en lo novedoso. En breve, experimentaré la colaboración y crecimiento con nuevas culturas y tendencias. Pienso que es el momento de actuar, en el que todo empieza a ocurrir. ¡Gracias!
