Nos seguimos complicando las cosas
Qué momento más inoportuno para entrevistar a un joven saharaui que, además, se siente engañado por una izquierda que siempre ha reclamado la libertad de su pueblo. En el Consejo Abierto de Redacción, la mayoría nos sentimos aludidos e interpelados, y solo hemos sentido algo de tensión cuando nos ha hablado de guerra o resistencia armada, a pesar de que somos conscientes de que están siendo atacados y agredidos.
La solidaridad con el pueblo palestino está alcanzando el nivel de movimiento internacional de masas como casi ninguno ha alcanzado en la historia, algo limpio y rotundo, y por eso el debate dentro del consejo no es el sentido de la lucha, sino el impúdico uso político y lo cosmético de las medidas gubernamentales. Otra parte del consejo entiende que, ante lo urgente y grave de la situación, otros análisis y consideraciones pasan a un segundo plano. Hace ya rato que no nos movemos en la uniformidad y el consenso absoluto, y que nos vemos en la necesidad de explicar que son varias las posturas manifestadas. Sobre el boicot a la Vuelta ciclista que terminaba en Madrid, vamos a ver si los socios catalanes del Gobierno permiten algo similar con el inicio del Tour de Francia que empieza en Barcelona. De todos modos, es verdad que, ante la demolición programada de Palestina y el genocidio al que se está sometiendo a su pueblo, muchas cosas son secundarias.
Decir que se aspira a una Palestina “desde el río hasta el mar” es decir que se pretende la desaparición del Estado de Israel, y esto se puede defender, pero no se debe disimular. Algo así pasa por un conflicto bélico de grandes proporciones en la zona, y la mirada está puesta en el uso de armamento nuclear o en quien dispone de ese armamento. Desde un punto de vista más pragmático y esperando que el fuego cese de inmediato, la reconstrucción de Palestina no se puede dejar en manos de Israel o de EE.UU. y debe contar con una enorme ayuda económica internacional, y para eso es necesario encontrar una interlocución que pueda sentarse a negociar esa ayuda. Desde luego que los países que reconocen el Estado palestino se sitúan solo en la primera pantalla del juego, y ese juego de repartos y fronteras ya se ha jugado y ha fracasado muchas veces.
A ver si ahora, y desde la rabia que sentimos hacia Netanyahu, el Gobierno y el Ejército de Israel, vamos a pasarnos de frenada y vamos a negar el Holocausto o justificar las cámaras de gas o regresar a un franquismo (introducido últimamente en la ecuación) que nunca reconoció el Estado de Israel.
Está todo tan raro que la Europa civilizada encuentra drones rusos por todas partes y con eso genera el clima propicio para el rearme mayor de la historia. Todo muy tramposo, todo muy mezclado.
Pero, por si fuese pequeño ese jardín, nos metemos en otro al decidir la publicación de un artículo sobre el asesinato de Kirk, en el que, de un modo muy educado, se nos cuela la defensa de la legitimidad de defender no sé qué de la familia tradicional, los derechos del no nacido y la deportación de migrantes. Se publica porque esto no se defiende en el artículo, pero nos obliga a recordar que estas páginas no se van a utilizar para alentar ninguna forma de violencia o discriminación sobre las mujeres que deciden abortar, y que este es un debate que no se va a recuperar para recortar nada, sino para perfeccionar el derecho y la asistencia a esas mujeres y, por supuesto, el derecho y la asistencia a las mujeres que no quieren hacerlo y se encuentran también en una situación muy difícil. Sería muy discutible también el concepto de migrante ilegal, pero lo que no merece ni un minuto de discusión es nuestra absoluta oposición a que se desate ninguna caza del migrante, se argumente como se argumente… ¡Faltaría más!
Este mes hemos hablado de migración y lo vamos a seguir haciendo, hay que hablar mucho y detectar el uso político indecente de este fenómeno tan complejo y con tantas derivadas.
Un compañero del consejo no para de recordarnos que el editorial se está utilizando incorrectamente en justificar nuestras decisiones y que eso nos despista un poco, pero a la mayoría nos parece bien que se sepa que los acuerdos en el periódico no son fáciles casi nunca.
Los debates de los viernes también se deciden en el consejo y estamos apostando por elegir temas que nos interesan a los presentes, con la intención de comprender y profundizar, y somos conscientes de que sacrificamos algunas veces el éxito de las convocatorias. Las conclusiones de ningún debate están cerradas previamente y la gente que está acostumbrada a que casi siempre en otros foros se organicen debates para adoctrinar se suele sorprender mucho.
Jardines y temas difíciles, libertad de expresión y ruptura descarada con imposiciones y dogmas, así somos…
Sabemos perfectamente lo que tendríamos que decir, lo que tendríamos que publicar y lo que tendríamos que defender para ser muy aceptados y muy queridos. Lo sabemos y no lo hacemos. Y si no pasamos por el aro es, simple y llanamente, porque no nos da la gana.
