“A veces siento que hay otra mujer en mí…, una mujer antigua, valiente; una mujer que no le teme a nada. Cuando estoy sola, cuando nadie me ve, siento que esa mujer me habita, me presta sus ojos, su fuerza, su furia”. Fragmento de La mujer habitada, una de las novelas de Gioconda Belli. Representa muy bien el tono íntimo y combativo de la obra, donde se entrelazan la identidad personal, la lucha política y la conexión con el pasado indígena y femenino.
Incluye en su discurso narrativo y poético el tratamiento de la mujer en el cristianismo, con una ideología que está muy próxima a las siguientes palabras de Simone de Beauvoir: “La ideología cristiana contribuye en mucho a la opresión de la mujer”. A su vez, otros personajes de la cultura clásica tienen presencia en su obra como Penélope, Ariadna o Pandora.
La batalla por la emancipación de la mujer, el compromiso libertador, la pasión y el anhelo de vivir en plenitud el amor en sus aristas íntimas se entremezclan en estas sugerentes páginas de La mujer habitada, que nos llevan de la resistencia indígena a los españoles a la actual insurgencia centroamericana, unidas ambas por el lazo, encantado y consciente, de la autora.
Una autora que nace en Managua en 1948 y que es una de las voces más relevantes y poderosas de la literatura nicaragüense de las últimas décadas y de las letras latinoamericanas.
El futuro de América está en las raíces de ese pasado que Belli recupera y reinventa, pero también a través del conocimiento y el enriquecimiento que las demás culturas, todas diferentes, aportan a la propia. Sus escritos son buen ejemplo de ello. Galeano, Cervantes, Carroll, Netzahualcóyolt, etc., son algunos de los referentes literarios que se cruzan en sus páginas, entretejiendo un rico imaginario donde don Quijote escuchará embelesado a las sirenas mientras que Quetzalcóatl, de nuevo en la tierra, morará en el Paraíso habitado por Adán y Eva.
Desde mediados de los años setenta hasta nuestros días, Gioconda, mujer amante de los gatos, fue espía y mensajera de la guerrilla sandinista y su obra poética erótica escandalizó a la sociedad nicaragüense. Entre otros, ha publicado seis libros de poemas (Sobre la grama [1974], Línea de fuego [1978], Truenos y arcoíris [1982], De la costilla de Eva [1987], El ojo de la mujer [1991], Apogeo [1997]) y tres novelas (El país de las mujeres [2010]), Sofía de los presagios [1990] y Waslala [1996]), además de La mujer habitada y varias más.
Escribo estos versos para esta mujer de voz poderosa que tuve la suerte de conocer en el Ateneo de Madrid a principios de abril de 2025:
Gioconda, la tierra tu voz poética enciende,
la vida vibra, vive y grita.
Tu pluma, con audacia y paz,
teje sueños y rebeldía,
mujer de luz y poesía que perdura.
Tu voz, poderosa en cada línea escrita,
desnuda el alma, rompe el silencio,
en el remolino de tus letras
la libertad no tiene dueño.
Ana María López Expósito
