Opinión

Mejorar la salud y aligerar la cocina sin sacrificar el paladar

By 21 de junio de 2025septiembre 4th, 2025No Comments
Diente de león

Algunos problemas que parecen irremediables son atenuables con un cambio de dieta.

El cansancio continuo proviene de un recargo excesivo de trabajo del organismo o del estrés. La digestión es uno de los trabajos que realiza el organismo para aportar a la sangre mayor o menor cantidad de nutrientes, que nos preparan para posteriores trabajos físicos o intelectuales.

La digestión en el intestino se hace con las sustancias segregadas por el hígado y el páncreas, por lo que es bueno tener un hígado sano que trabaje bien. Como cualquier máquina, cuanto más limpio esté el hígado, mejor trabaja. Se puede limpiar con infusiones como la manzanilla, el diente de león o el boldo. 

Cuanto menos trabajo le cueste al hígado cumplir su función, más energía tenemos para otros menesteres. 

Como las secreciones del hígado y del páncreas regulan la cantidad de azúcar en la sangre, los postres, si son dulces, son un recargo de trabajo para ambos órganos, sobre todo después de una comida copiosa. 

Es recomendable suprimir el postre para mitigar el cansancio. Una cierta sensación de incompletitud, que se siente al principio de suprimir el postre, puede ser satisfecha con una infusión de manzanilla, de manzanilla con anís, de hierbabuena o de cola de caballo.

Esto es en cuanto a la digestión en el intestino delgado.

La digestión en el intestino grueso se hace con ayuda de bacterias beneficiosas, que son las que constituyen la flora intestinal. Cuanto mayor sea la cantidad de bacterias beneficiosas en el intestino, menor es el trabajo de nuestro organismo; por eso conviene tener una apropiada flora intestinal que, bien regulada, previene a la vez estreñimiento y diarrea. El hinojo, el anís, el orégano son hierbas que, en infusiones o como aliños de las comidas, previenen las putrefacciones intestinales y, por tanto, la proliferación de bacterias parásitas que recargan la digestión en vez de ayudar.

La cebolla cruda, acompañando a las comidas, también limpia y facilita el paso de los nutrientes por ósmosis del intestino grueso a la sangre, siendo entonces más fácil el trabajo de los músculos y del cerebro, con lo que el cansancio queda mitigado.

Se da el hecho de que hay combinaciones de alimentos que se ayudan recíprocamente a ser digeridos y, por tanto, a aliviar el organismo de trabajo. La ciencia que se ocupa de investigar y averiguar cuáles son los alimentos que combinan bien se llama trofología. Hay que observar que, si el organismo (nuestro cuerpo) está más descansado y más fuerte, será menos vulnerable a las infecciones, por lo que una alimentación trofológica es una medicina preventiva.

Hipócrates decía que la comida debía ser la única medicina y la medicina la única comida.

Como en otra época las medicinas que nos hacían tomar por la boca sabían mal (acordémonos del aceite de hígado de bacalao, que se tomaba con naranja, lo cual ya era una combinación trofológica, pero que a pesar de eso sabía a rayos), mucha gente piensa que la alimentación trofológica nos va a obligar a renunciar a comer con buen paladar, pero eso es falso.

No es necesario martirizarse comiendo determinado alimento, si no nos gusta, porque tenga determinados componentes que convengan a una posible dolencia, porque los componentes que necesitamos suelen estar no en un solo alimento, sino en una variedad; entonces podemos mirar cuáles son los alimentos que nos gustan entre los que contienen esas vitaminas, minerales o nutrientes para tomarlos.

 

Lucía Contreras Caballero

Profesora titular numeraria jubilada de la Universidad Autónoma de Madrid