La primavera del 2020 fue un antes y un después, un sartenazo de realidad y un saber que en España las elecciones son una escenografía, a mi entender, donde todo está guionizado y donde no se vota absolutamente nada.
A pesar de ello, el pasado 9 de junio del 2024, deposité el voto para las elecciones europeas, para ver en primera persona qué ocurría. Mi voto fue en el distrito 13, sección 194, de Madrid.
Los resultados se podían comprobar en diferentes webs, yo usé la de RTVE: https://www.rtve.es/noticias/20240610/elecciones-europeas-2024-mapa-resultados-calle/16135532.shtml
Mi voto NO se contabilizó. En mi sección había cero votos al partido que yo voté. El sistema robó mi voto sin opción a reclamarlo.
Por otro lado, también pude ver como NO PUBLICAN LAS ACTAS en los colegios con los resultados, como marca la ley electoral.
Esa misma noche, regresé a mi colegio electoral y pregunté si podía ver las actas. Me dijeron que si no era periodista no podía, lo cual es falso, todo el mundo puede verlas. Tras una situación bochornosa, en la que el apoderado del PSOE parecía el rey del mambo en ese colegio, me marché sin poder ver las actas.
Pasé por un segundo colegio que tenía cerca, el situado en la Junta Municipal de Puente de Vallecas, avenida de la Albufera, 42. Ahí tampoco dejaban ver las actas, tras preguntar si era posible.
Casualmente esa misma noche pasé por un tercer colegio electoral, el del CEIP Palacio Valdés, paseo del Prado, 36. Aquí pregunté en qué zona iban a publicar las actas, y el personal que estaba dentro me dijo que no sabían nada de eso y que no se iban a publicar fuera.
Al día siguiente regresé a mi colegio electoral y al de la junta de distrito, para comprobar si se habían colgado las actas en algún tablón de anuncios, y volví a comprobar que no estaban.
Por ello, nadie me tiene que contar si las elecciones son transparentes o no: yo he visto en primera persona como mi voto es robado e incumplen la ley electoral en tres colegios no publicando las actas.
También me consta, por testimonios de terceros que han estado en escrutinios generales, que estos tampoco se cumplen.
DISTOPÍA es normalizar que en España puedas comprar cualquier producto en cualquier plataforma, aunque te cueste un euro, y puedas ver desde el momento en que pagas hasta que te llega a tu casa la trazabilidad de tu pedido, y si no llega tienes “atención al cliente” para reclamar o recuperar tu dinero.
Hay escrupulosa trazabilidad para un insignificante pedido de internet, pero para tu voto NO.
¿De verdad te parece serio o normal?
Lo que hay para tu voto es opacidad y reírse en tu cara, así que, si en el futuro decides caer en el error de participar en la farsa de las elecciones, dedícale el tiempo que le dedicarías a tu pedido por internet y revisa si llega o no, pidiendo ver las actas y vigilando el escrutinio. También puedes no votar y evitar esa parte de humillación del sistema, no legitimando la mentira.
Ya que ha sido el Día del Libro, quiero citar a Cervantes, con su personaje don Quijote, que, buscando la verdad, dijo: “De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud”. Sabias palabras sin duda. Efectivamente, es de bien nacido ser agradecido y viceversa.
NOTA: Debo hacer una mención a mi artículo del mes de marzo, donde hablaba de los suicidios, pues olvidé dedicarlo a mi tío Marcos O.C., que se quitó la vida cuando yo era una niña. Va por él. El suicidio es un tema infravalorado, ocultado, silenciado intencionadamente; un tema que no merece el lugar que tienen otros temas. ¿Por qué será?
Eva García Ortega
