Martín Fraile es un jugador de fútbol de la cantera del Getafe, que tiene 15 años de edad. Ésta es su primera temporada en el club azulón, después de dos en la fábrica del Real Madrid y una en la del Rayo Vallecano. Con el equipo de nuestro barrio, La Paloma, empezó todo.

Martín Fraile

Fotografía de Álvaro Corrales

Martín con­ta­ba tres años cuan­do co­men­zó a dar sus pri­me­ras pa­ta­das a un ba­lón. Estudiaba en el co­le­gio pú­bli­co Virgen de La Paloma y apren­dió las pri­me­ras re­glas de es­te de­por­te en su pa­tio. A los cin­co años em­pe­zó a ju­gar en el equi­po del co­le­gio con com­pa­ñe­ros dos años ma­yo­res que él.

En es­tos pri­me­ros pa­sos le acom­pa­ñó Iván, su pri­mer «mís­ter» y el que le ha en­tre­na­do más tiem­po. Los cua­tro her­ma­nos va­ro­nes de la fa­mi­lia Fraile han si­do en­tre­na­dos por es­te pre­pa­ra­dor, quien se des­ha­ce en elo­gios al ha­blar de Martín, al que des­cri­be co­mo un su­per­cla­se. Lo que más des­ta­ca del ju­ga­dor es su pa­pel den­tro del ves­tua­rio, con un apo­yo cons­tan­te a sus com­pa­ñe­ros. En oca­sio­nes, ha­ce las ve­ces de se­gun­do en­tre­na­dor cuan­do és­te es­tá lesionado.

La ca­li­dad de Martín y el buen am­bien­te del ves­tua­rio de la Paloma ha­cen que el plan­tel di­ri­gi­do por Iván se con­vier­ta en el equi­po ga­na­dor de to­dos los tor­neos que dispu­tan en el ni­vel mu­ni­ci­pal. Como los tí­tu­los no ce­san, Fraile va cre­cien­do a pa­sos agi­gan­ta­dos, mo­ti­van­do que lo fi­che el equi­po fe­de­ra­do de la Paloma. A par­tir de ese mo­men­to, com­pa­gi­na­rá el equi­po fe­de­ra­do con el que par­ti­ci­pa en las com­pe­ti­cio­nes municipales.

EL SALTO

Martín ya se co­no­ce por ser un ju­ga­dor ta­len­to­so que dispu­tará par­ti­dos con el Racing la Paloma has­ta los 13 años. Pero el cam­po de fút­bol 5 se le ha­ce pe­que­ño y de­ci­de pa­sar al fút­bol 11. Fraile lo ex­pli­ca:« hay más fu­tu­ro en el fút­bol 11». Su pri­me­ra prue­ba fue con el club Rayo Majadahonda, equi­po que com­par­te cam­pos de en­tre­na­mien­to con el Atlético de Madrid. Allí es­tu­vo tres se­ma­nas, no lle­gó a ju­gar un par­ti­do ofi­cial. Los via­jes has­ta Majadahonda eran muy lar­gos y le ha­cían per­der de­ma­sia­do tiempo.

Por esa cau­sa fir­mó con el Canillas, un club con unas ins­ta­la­cio­nes mu­cho más pró­xi­mas. Martín re­cuer­da los pri­me­ros días: «nun­ca ha­bía es­ta­do en equi­pos de on­ce ju­ga­do­res, así que cuan­do me pre­gun­ta­ban dón­de ju­ga­ba, le con­tes­ta­ba inocen­te­men­te que arri­ba, pa­ra me­ter go­les». Tras dispu­tar al­gu­nos en­cuen­tros, el en­tre­na­dor pu­so a Fraile en la me­dia­pun­ta, la po­si­ción de los fut­bo­lis­tas que cui­dan al balón.

Detrás del de­lan­te­ro cen­tro, Martín se sien­te có­mo­do y se acli­ma­ta al fút­bol de gran­des di­men­sio­nes con ra­pi­dez. Su desen­vol­tu­ra en la pri­me­ra tem­po­ra­da ha­ce que los ojea­do­res apun­ten su nom­bre en las agen­das de las gran­des can­te­ras del fút­bol ma­dri­le­ño. Al fi­nal de su pri­mer cur­so, lla­ma a su puer­ta el Atlético de Madrid. Los Fraile se lo pien­san, pe­ro al fi­nal de­ci­den con­ti­nuar un año más en el Canillas.

EL FICHAJE

Fraile acier­ta y du­ran­te su se­gun­da tem­po­ra­da en el Canillas com­ple­ta par­ti­dos con tal desen­vol­tu­ra que el Real Madrid le pi­de unir­se a sus fi­las. El Canillas es uno de los múl­ti­ples clu­bes de la Comunidad que tie­nen un con­ve­nio con el equi­po me­ren­gue. Algo así co­mo un equi­po sa­té­li­te, que no per­te­ne­ce al Real, pe­ro nu­tre al con­jun­to me­ren­gue de jugadores.

Uno de los ca­sos es el de Martín Fraile que, en la pre­tem­po­ra­da del cur­so 2013–14, re­ca­la en el in­fan­til A del Madrid. Su vi­da cam­bia por com­ple­to, pa­sa de te­ner dos en­tre­na­mien­tos a la se­ma­na a cua­tro. Fraile lo re­cuer­da con ca­ri­ño: «El Madrid es lo me­jor de lo me­jor, los can­te­ra­nos son tra­ta­dos co­mo pro­fe­sio­na­les. Tenía los me­jo­res cam­pos, los me­jo­res ba­lo­nes, los me­jo­res com­pa­ñe­ros…» En su pri­me­ra tem­po­ra­da en la can­te­ra ga­na la Liga de la Comunidad ju­gan­do co­mo mediapunta.

Todo cam­bia en su se­gun­da tem­po­ra­da en la can­te­ra blan­ca, en el ca­de­te B a Martín le re­co­lo­can co­mo de­fen­sa la­te­ral. Fraile es un ju­ga­dor de ata­que y, eso ha­cía que es­tu­vie­ra más tiem­po pen­san­do en el cam­po con­tra­rio que en el pro­pio. Ese amor por el gol per­ju­di­ca a la pro­me­sa de ba­rrio en la tem­po­ra­da 2014–15. Fraile no pier­da la son­ri­sa: «an­tes de los en­tre­na­mien­tos, que­da­ba con un com­pa­ñe­ro en el Metro pa­ra ju­gar con una pelotita».

EL CAMBIO DE AIRES

En el año 2015 de­ci­de mu­dar de ai­res, se mar­cha al Rayo Vallecano. La si­tua­ción del ju­ga­dor cam­bia, pa­sa de te­ner los me­jo­res cui­da­dos a un en­torno más aus­te­ro. No só­lo se mo­di­fi­can las con­di­cio­nes ma­te­ria­les, tam­bién las eco­nó­mi­cas. En el Real Madrid hay cos­tum­bre de pa­gar a los can­te­ra­nos, mien­tras que en el Rayo só­lo se gas­ta di­ne­ro con las ca­te­go­rías de adultos.

La tem­po­ra­da de Fraile en el con­jun­to va­lle­cano em­pie­za muy bien, el en­tre­na­dor le otor­ga ple­na con­fian­za y Martín, al prin­ci­pio, se sien­te có­mo­do. Las di­fe­ren­cias res­pec­to al Real vuel­ven a pe­sar so­bre es­te me­dia­pun­ta de pe­lo ru­bio. Pasa de te­ner un es­ti­lo de jue­go con mu­cha po­se­sión, en el equi­po blan­co, a un es­ti­lo más fí­si­co, en el fran­ji­rro­jo. En la tem­po­ra­da 2014–15 Martín va de más a me­nos: «Fue un año di­fí­cil», con­clu­ye Fraile.

Con el pun­to y fi­nal de la tem­po­ra­da, el ju­ga­dor de­ci­de po­ner rum­bo a Getafe. Allí le es­pe­ran con los bra­zos abier­tos des­pués de múl­ti­ples in­for­mes so­bres las cua­li­da­des de la pro­me­sa. Hay mu­chas ilu­sio­nes pues­tas en Martín, esa con­fian­za le ha he­cho em­pe­zar co­mo un ti­ro es­te cur­so 2016–17, re­ve­lán­do­se co­mo uno de los lí­de­res del club azulón.

Su en­tre­na­dor ac­tual Nacho Paramio so­lo tie­ne pa­la­bras de ad­mi­ra­ción por el ju­ga­dor: «Es de esos ju­ga­do­res di­fe­ren­tes, con ma­gia». El mís­ter del ju­ve­nil C del Getafe tie­ne la mis­ma im­pre­sión que su pri­mer en­tre­na­dor Iván: «Martín es un apo­yo pa­ra los com­pa­ñe­ros, es muy im­por­tan­te. Si él quie­re pue­de lle­gar muy le­jos. Habrá que ver has­ta dón­de quie­re lle­gar, ca­paz es».

EL «RONALDINHO DEL GETA»

Desde pe­que­ño, Martín con­te­nía el alien­to con ca­da fin­ta de su ju­ga­dor fe­ti­che, Ronaldinho Gaúcho. El 10 bra­si­le­ño ser­vía de ins­pi­ra­ción, en el ám­bi­to de­por­ti­vo, a Martín. Copiaba sus re­ga­tes, sus pa­ses… Por eso no es de ex­tra­ñar que en el Getafe-y an­tes en el Rayo- le lla­ma­ran Ronaldinho de vez en cuan­do. Al igual que el cen­tro­cam­pis­ta bra­si­le­ño, el sue­ño de Martín es ga­nar el ba­lón de oro. Un sue­ño prác­ti­ca­men­te im­po­si­ble, aun­que nun­ca se sa­be. Cuando co­rre­tea­ba por el cam­po de La Paloma, po­cos se atre­ve­rían a de­cir que pron­to es­ta­ría en el Real Madrid.