Hace quince años raro era el periodista deportivo que revelaba cuál era su equipo del alma. Tomás Roncero rompió la tónica y creó escuela. Ahora es normal encontrarse en cada medio a un informador que se erige, a la par, en hincha. Roncero tiene claro quién es: “No soy más madridista que periodista, ni más periodista que madridista. El diario AS me ha enseñado a quererlos a ambos por igual”.

Tomás Roncero con uno de los números de NHU.

Tomás Roncero con uno de los nú­me­ros de NHU. Fotografía de Álvaro Corrales

Vecino del dis­tri­to de Carabanchel cuan­do era jo­ven, es ta­cha­do a me­nu­do de his­trió­ni­co por su com­por­ta­mien­to. Las cá­ma­ras si­guen ca­si mi­nu­to a mi­nu­to sus reac­cio­nes ca­da vez que jue­ga el Real Madrid, su equi­po. Una pa­sión an­ti­gua. Roncero re­co­no­ce ha­ber de­rra­ma­do lá­gri­mas so­bre el te­cla­do en 2005 al es­cri­bir una car­ta di­ri­gi­da al ‘es­pí­ri­tu de Juanito’ pa­ra que el Madrid re­mon­ta­rá an­te el Zaragoza en la Copa del Rey. Estuvo a pun­to, pe­ro los «ma­ños» ga­na­ron la eliminatoria …

EL ORIGEN

A co­mien­zos de 2000, Tomás Roncero cu­bría el ba­lon­ces­to y los par­ti­dos de la se­lec­ción es­pa­ño­la de fút­bol en el El Mundo. Por aquel en­ton­ces, só­lo el círcu­lo pri­va­do de los pe­rio­dis­tas de­por­ti­vos co­no­cía el amor que Tomás pro­ce­sa­ba por el Real Madrid. Un día, José Antonio Luque le lla­mó pa­ra par­ti­ci­par en la ter­tu­lia del pro­gra­ma de­por­ti­vo noc­turno El Penalti de Onda Cero. Roncero se que­dó sor­pren­di­do por el ofre­ci­mien­to. «En mi vi­da ha­bía he­cho ra­dio y le pre­gun­té a José Antonio si iba a va­ler pa­ra ha­cer­la a esas al­tu­ras de mi vi­da». Pero Luque con­ven­ció a Tomás pa­ra que par­ti­ci­pa­se en la ter­tu­lia jun­to a Santiago Segurola, José Joaquín Brotons, Luis Gómez o po­lí­ti­cos, ca­so de Jaime Lissavetzky. “Tres me­ses des­pués me di­jo que no es­ta­ba sien­do lo que él es­pe­ra­ba. Quería que yo ha­bla­ra del Madrid sin ta­pu­jos, co­mo lo ha­cía en pri­va­do, que no fue­ra tan co­rrec­to», re­cuer­da con ca­ri­ño Roncero. A par­tir de ese mo­men­to Tomás sa­lió del ar­ma­rio y se des­me­le­nó con la Séptima Copa de Europa del Real Madrid. Después de la fi­nal en Ámsterdam can­tó en di­rec­to la can­ción «We are the Champions». Estas apa­ri­cio­nes pro­vo­ca­ron que, por po­co, le des­pi­die­sen de El Mundo, dia­rio en el que aún trabajaba.

LA LLAMADA DEL AS

En la pri­ma­ve­ra de 2001 Roncero re­ci­bió la lla­ma­da de Tomás Guasch, por aquel mo­men­to sub­di­rec­tor del dia­rio AS. Guasch, co­no­ce­dor de su tris­te­za por no es­cri­bir del Madrid, le ofre­ció tra­ba­jar en AS sien­do el re­dac­tor je­fe del Real Madrid. “En El Mundo es­ta­ba muy bien re­co­no­ci­do, por­que cu­bría los JJOO, los Mundiales de fút­bol, ba­lon­ces­to, ba­lon­mano… Eso sí, no po­día me­ter, ni un po­co, la pa­ti­ta en el Madrid”, cuen­ta. A Tomás se le abrie­ron las puer­tas del cie­lo. Hasta el mo­men­to de su lle­ga­da a AS, Alfredo Relaño, di­rec­tor del dia­rio, sa­bía po­co so­bre Roncero. «Un día que­da­mos pa­ra que Alfredo me lle­va­ra en coche- yo no sé conducir- a la uni­ver­si­dad de Salamanca. Durante una co­mi­da en Peñaranda de Bracamonte, Relaño, que es muy as­tu­to, me hi­zo to­do un examen de mis co­no­ci­mien­tos fut­bo­lís­ti­cos, pa­ra com­pro­bar si mi afi­ción era real, o so­lo fue­gos ar­ti­fi­cia­les». Alfredo re­cuer­da muy bien aque­lla so­bre­me­sa en NHU: «De tan­to ha­blar de fút­bol aca­ba­mos la co­mi­da a las sie­te de la tar­de y, a par­tir de ahí, nos hi­ci­mos muy ami­gos». La pri­me­ra se­ma­na en la Redacción de AS fue una prue­ba de fue­go. Roncero le hi­zo una en­tre­vis­ta al «lo­co del Bernabéu», el hom­bre que sal­tó al cam­po pa­ra pe­gar al ár­bi­tro Linemayr en la eli­mi­na­to­ria Madrid- Bayern de la Copa de Europa en el de 1976. Considerada por Tomás su me­jor en­tre­vis­ta, le hi­zo caer de pie en el dia­rio que di­ri­ge Relaño.

Roncero, con una de las miles de sus camisetas madridistas, levantando una réplica en miniatura de su querida Copa de Europa en la Redacción de AS

Roncero, con una de las mi­les de sus ca­mi­se­tas ma­dri­dis­tas, le­van­tan­do una ré­pli­ca en mi­nia­tu­ra de su que­ri­da Copa de Europa en la Redacción de AS. Fotografía de Álvaro Corrales

16 HORAS DIARIAS CURRANDO

El di­rec­tor de AS des­ta­ca la cons­tan­cia de Roncero: «Está pen­dien­te del fút­bol 365 días al año. Incluso en va­ca­cio­nes nos lla­ma­mos pa­ra co­men­tar cual­quier acon­te­ci­mien­to que ha­ya su­ce­di­do». Álvaro de la Rosa, re­dac­tor de la sec­ción, tam­bién lo en­tien­de así: «Lo me­jor de él es que vi­ve 24 ho­ras por y pa­ra el Madrid». Cuando le pre­gun­ta­mos a Tomas a qué se de­di­ca en el pe­rió­di­co res­pon­de: «Mi mi­sión es pen­sar en el Real Madrid des­de que me le­van­to has­ta que me acues­to. Intento ha­cer la sec­ción lo más atrac­ti­va po­si­ble, re­pa­san­do fa­llos…». Una la­bor a la que le de­di­ca 13 ho­ras, cin­co días a la semana.

Tomás tam­bién co­la­bo­ra en el pro­gra­ma «El Chiringuito de Jugones» de Mega del gru­po au­dio­vi­sual Atresmedia. Acude tres días a la se­ma­na. Cuando tie­ne que com­pa­gi­nar la Redacción del dia­rio con el «show» pue­de pa­sar­se 16 ho­ras trabajando.

El man­che­go es­tá en­can­ta­do en el dia­rio AS. MARCA le ha lla­ma­do en dos oca­sio­nes pa­ra con­ver­tir­le en re­dac­tor je­fe de su sec­ción ma­dri­dis­ta. Pero él de­ci­dió de­cli­nar la ofer­ta pe­se a que le do­bla­ban el suel­do: «Solo me voy de los si­tios si soy in­fe­liz, co­mo me pa­só el úl­ti­mo año en El Mundo por no es­cri­bir del Madrid. Soy fe­liz en AS, así que cuan­do me han lla­ma­do de otro pe­rió­di­co se lo he agra­de­ci­do, por­que es un ho­nor, pe­ro lo he re­cha­za­do». Dentro de la Redacción, Roncero es un lí­der exi­gen­te con mu­cha sin­to­nía con sus com­pa­ñe­ros. Sergio Santos, otro de los pro­me­te­do­res re­dac­to­res de la sec­ción en­ca­be­za­da por Tomás, lo ex­pli­ca de es­ta ma­ne­ra: «Es cer­cano, tie­nes un pro­ble­ma y pue­des ha­blar tran­qui­la­men­te con él. La ver­dad es que le ves, más co­mo un ami­go que co­mo a un jefe».

TRES PEÑAS CON SU NOMBRE: NO VA MÁS

Tomás Roncero vi­si­ta al­re­de­dor de 60 pe­ñas ma­dri­dis­tas al año. Aprovecha pa­ra ello los fi­nes de se­ma­na. De las más de 1000 que es­tán con­ta­bi­li­za­das por el club me­ren­gue en España, tres tie­nen el nom­bre del pe­rio­dis­ta man­che­go: una en Albox (Almería); otra en Calanda, el pue­blo ara­go­nés de Luis Buñuel; y la úl­ti­ma en Madrid, en la Alameda de Osuna. «Tres pe­ñas más qui­sie­ron po­ner­se mi nom­bre. El club les ha qui­ta­do la idea por­que di­cen que un pe­rio­dis­ta no pue­de te­ner tan­tas pe­ñas. No me mo­les­ta, con las que ten­go me enor­gu­llez­co», re­co­no­ce un Roncero que cuan­do asis­te a las ce­le­bra­cio­nes de las Peñas tie­ne que re­cha­zar los re­ga­los que le ofre­cen, por­que no le ca­ben más co­sas en su ca­sa. Lo úni­co que acep­ta son “los ali­men­tos”, ya que el úni­co hue­co que ocu­pan es­tá en su estómago.

Según cuen­ta Roncero, la ma­yo­ría de las fies­tas de las pe­ñas ma­dri­dis­tas se or­ga­ni­zan co­mo una bo­da. En lu­gar de tar­ta nup­cial, sue­le ha­ber una con el es­cu­do del Madrid. “En la pe­ña el ali­rón de Navas en San Juan (Jaén) nos sa­ca­ron 20 pla­tos… El se­gun­do, el de la car­ne, ¡lle­gó a las sie­te me­nos vein­te de la tar­de! Al fi­nal ce­na­mos tam­bién allí, nos fui­mos a las 2 de la ma­ña­na. Acabábamos de ga­nar la Décima y es­tá­ba­mos eufóricos».

Los sa­cri­fi­cios de Tomás Roncero por el Madrid van des­de que­dar­se sin dor­mir va­rios días pa­ra via­jar a al­gu­na com­pe­ti­ción eu­ro­pea, has­ta lla­mar a su hi­jo Marcos Santiago, por Santiago Bernabéu, el pre­si­den­te más in­flu­yen­te de la his­to­ria blan­ca. Marcos fue elec­ción de la mu­jer de Tomás.

Roncero, con una de las miles de sus camisetas madridistas, señalando feliz una réplica en miniatura de su querida Copa de Europa en la Redacción de AS

Roncero, con una de las mi­les de sus ca­mi­se­tas ma­dri­dis­tas, se­ña­lan­do fe­liz una ré­pli­ca en mi­nia­tu­ra de su que­ri­da Copa de Europa en la Redacción de AS. Fotografía de Álvaro Corrales

LAS REDES SOCIALES

En la era di­gi­tal y de las Redes Sociales, Tomás Roncero es el pe­rio­dis­ta de­por­ti­vo más in­flu­yen­te de to­da España, se­gún el re­gis­tro Analytics. En Twitter (don­de di­fun­de sus ar­tícu­los, opi­nio­nes, fo­tos de ac­tos…) tie­ne ca­si 750 mil se­gui­do­res. De ellos más de un 20% pro­vie­nen de América. Su co­mu­ni­dad de fo­llo­wers, es jo­ven, un 80% tie­nen de 18 a 34 años. Tiene pá­gi­na de Facebook des­de ma­yo de 2016. En es­te tiem­po ha su­ma­do 230.000 se­gui­do­res, con una co­mu­ni­dad muy am­plia en Sudamérica (14.000 son de Colombia o 13.000 de México), tam­bién tie­ne 13.000 se­gui­do­res en Estados Unidos o 9.000 en Marruecos… En un pri­mer mo­men­to, Roncero se re­sis­tió a Facebook, pe­ro la ne­ce­si­dad de co­nec­tar con los ma­dri­dis­tas le aca­bó con­ven­cien­do. «Los da­tos son la ca­ña”, re­co­no­ce Carmen Colino, edi­to­ra je­fa de Social Media en el AS y per­so­na con la que ha tra­ba­ja­do más de 10 años en la sec­ción del Real Madrid. Como da­to, el ví­deo en di­rec­to una ho­ra des­pués que Cristiano Ronaldo fue­ra nom­bra­do Balón de Oro tu­vo un al­can­ce de un mi­llón de usua­rios y más de 10.000 comentarios.

Tomás Gómez-Díaz Roncero es, sin du­da, el pe­rio­dis­ta de­por­ti­vo que más reac­cio­nes pro­vo­ca en­tre los afi­cio­na­dos al fut­bol. La mez­cla de su la­bor co­mo co­mu­ni­ca­dor y su amor in­con­di­cio­nal por el Madrid ha­cen de él una fi­gu­ra que ca­si ca­da se­ma­na es­tá de ac­tua­li­dad, rom­pien­do así otro tó­pi­co: el pe­rio­dis­ta nun­ca de­be ser el pro­ta­go­nis­ta de la noticia.